Preguntas frecuentes
1. ¿Se necesita pagar cuotas u honorarios para ser miembro de Jugadores Anónimos?
El único requisito para ser miembro de Jugadores Anónimos, es el deseo de dejar de jugar.
2. ¿Qué es jugar compulsivamente?
Jugar de manera compulsiva es una enfermedad de naturaleza progresiva, que nunca puede curarse, pero que puede detenerse.
Antes de venir a Jugadores Anónimos muchos jugadores compulsivos se veían a sí mismos como personas moralmente débiles y a veces, simplemente "sin valor alguno". El concepto de Jugadores Anónimos es que los jugadores compulsivos son en realidad personas muy enfermas, que pueden recuperarse si siguen como mejor les sea posible, un programa sencillo que ha demostrado tener éxito para miles de otros hombres y mujeres que tienen problema del juego o juego compulsivo.
3. ¿Qué es lo primero que debe hacer un jugador compulsivo para dejar de jugar?
El jugador compulsivo necesita tener la voluntad de aceptar el hecho que, él o ella, se encuentra en las garras de una enfermedad progresiva y debe tener el deseo de recuperarse. Nuestra experiencia ha demostrado que el programa de Jugadores Anónimos siempre funcionará para cualquier persona que tenga el deseo de dejar de jugar; sin embargo, nunca funcionará para aquella persona que no enfrenta los hechos honestamente ni acepta que padece esta enfermedad.
4. ¿Cómo saber si usted es un jugador compulsivo?
Sólo usted puede tomar esa decisión. La mayoría de las personas recurren a Jugadores Anónimos cuando tienen la voluntad de admitir que el juego las ha derrotado.
En Jugadores Anónimos, también se describe a un jugador compulsivo, como a una persona cuya adicción al juego le ha causado un número creciente y constante de problemas en cualquiera de las áreas de su vida.
Antes de que estuvieran listos para aceptar ayuda, muchos miembros de Jugadores Anónimos tuvieron que pasar por experiencias terribles. Otros, se enfrentaron a un deterioro lento y gradual que los llevó hasta el punto en que finalmente admitieron la derrota.
5. ¿Cómo deja alguien de jugar por medio del programa de Jugadores Anónimos?
Se logra dejar de jugar por medio de un cambio progresivo de carácter dentro de sí mismo. Esto puede lograrse teniendo fe y siguiendo los principios básicos de los programas de Recuperación y de Unidad de Jugadores Anónimos.
No hay caminos cortos para alcanzar esta fe y entendimiento. Para recuperarse de una de las adicciones más incomprensibles, insidiosas y compulsivas es necesario un esfuerzo diligente. La HONESTIDAD, la RECEPTIVIDAD y la VOLUNTAD son palabras claves en nuestra recuperación.
6. ¿Es importante saber por qué jugábamos?
Tal vez, sin embargo, en relación al dejar de jugar, muchos miembros de Jugadores Anónimos se han abstenido de jugar sin el beneficio de saber por qué jugaban.
7. ¿Cuáles son algunas características de un jugador compulsivo?
1. NO PODER NI QUERER ACEPTAR LA REALIDAD: de ahí el escape hacia el mundo de los sueños que representa el jugar.
2. INSEGURIDAD EMOCIONAL: un jugador compulsivo sólo se siente emocionalmente cómodo cuando está "en acción". No es raro escuchar a un miembro de Jugadores Anónimos decir que: "La única vez que me sentí que pertenecía, fue cuando estaba jugando. Entonces me sentía seguro y cómodo. Nadie me exigía demasiado. Sabía que me estaba destruyendo, pero al mismo tiempo tenía cierta sensación de seguridad."
3. INMADUREZ: el deseo de tener todas las cosas buenas de la vida sin ningún gran esfuerzo de su parte, parece ser el patrón común del carácter de los jugadores compulsivos. Muchos miembros de Jugadores Anónimos aceptan el hecho de que no estaban dispuestos a madurar. De manera inconsciente sentían que podían evitar la responsabilidad de la madurez, con un giro de la rueda de la ruleta o volteando una baraja, y así la lucha por escapar de la responsabilidad, se convirtió finalmente en una obsesión inconsciente.
También, un jugador compulsivo parece tener la necesidad interior urgente de ser "alguien importante" y necesita sentirse "todopoderoso". El jugador compulsivo está dispuesto a hacer cualquier cosa (a menudo actos de naturaleza antisocial) para mantener la imagen que quiere que otros vean en él.
A su vez, existe la teoría de que los jugadores compulsivos, de manera inconsciente, deseaban perder para castigarse a sí mismos. Hay bastantes evidencias que apoyan esta teoría.
8. ¿Qué es el mundo de los sueños del jugador compulsivo?
Ésta es otra característica común de los jugadores compulsivos. Se pasan mucho tiempo creándose imágenes de las grandes y maravillosas cosas que van a hacer cuando obtengan una gran ganancia. A menudo, se ven a sí mismos como personas filantrópicas y encantadoras, quienes proveerán a sus familiares y amigos automóviles caros, y otros lujos. Los jugadores compulsivos se imaginan a sí mismos llevando estilos de vida extravagantes, que serán posibles gracias a las enormes cantidades de dinero que acumularán con su juego. Viviendas de lujo, ropa de diseñador y vacaciones costosas, son algunas de las cosas maravillosas que están a la vuelta de la esquina una vez que finalmente obtengan grandes ganancias.
Pero, patéticamente, nunca pareciera haber una ganancia que sea lo suficientemente grande como para poder hacer realidad el más pequeño de sus sueños. Cuando los jugadores compulsivos tienen éxito, juegan para tener sueños aún más grandes. Cuando fracasan, juegan con desesperación irresponsable y las profundidades de su desdicha son insondables, al derrumbarse su mundo de sueños. Tristemente, lucharán por recuperarse, tendrán más sueños y, por supuesto, sufrirán más desdichas. Nadie puede convencerlos de que nunca se harán realidad sus grandes proyectos; ellos creen que éstos sí se harán realidad, ya que, sin su mundo de sueños, la vida para ellos no sería tolerable.
9. ¿Es jugar compulsivamente sólo un problema financiero?
No. El jugar de manera compulsiva es un problema emocional. Una persona que está en las garras de esta enfermedad se crea montañas de problemas sin solución aparente. Por supuesto, se crean problemas financieros, pero también se crean problemas conyugales, laborales o legales. Los jugadores compulsivos se dan cuenta que han perdido a sus amigos y que sus familiares los rechazan. De todos los problemas serios que se crearon, los financieros parecen ser los más fáciles de resolver. Cuando un jugador compulsivo se hace miembro de Jugadores Anónimos y deja de jugar, ya no existe la fuga de dinero causada por el juego y muy pronto, las presiones financieras empiezan a disminuir. Los miembros de Jugadores Anónimos se han dado cuenta que el mejor camino para la recuperación financiera es por medio de mucho trabajo y del pago de sus deudas. Declararse en bancarrota, pedir prestado y/o prestar dinero (para sacar de apuros) en Jugadores Anónimos es perjudicial para nuestra recuperación y no debería hacerse.
El problema al que tendrá que enfrentarse, el que más tiempo lleva y también el más difícil, es el realizar un cambio de carácter dentro de sí mismo. La mayoría de los miembros de Jugadores Anónimos ven en este propósito su reto más grande, al que deben dedicarse de inmediato y enfrentarse durante el resto de sus vidas.
10. ¿Por qué un jugador compulsivo no puede usar simplemente la fuerza de voluntad para dejar de jugar?
Creemos que la mayoría de las personas, si son honestas, reconocerán su falta de poder para resolver ciertos problemas. En relación a la adicción al juego, hemos conocido a muchos jugadores compulsivos que se abstuvieron por largos periodos de tiempo, pero en un descuido y bajo una serie de circunstancias propicias volvieron a jugar sin pensar en las consecuencias. Las defensas de las que se valieron, sólo a través de la fuerza de voluntad, cedieron ante alguna razón insignificante para hacer una apuesta. Nos hemos dado cuenta que la fuerza de voluntad y el conocimiento propio, por sí solos, no ayudarán en esos espacios mentales vacíos, pero sí parece resolver nuestros problemas el adherirse a ciertos principios espirituales. La mayoría de nosotros pensamos que es necesario creer en un Poder más grande que nosotros mismos para mantener el deseo de no jugar.
11. ¿Puede un jugador compulsivo jugar nuevamente de manera normal?
No. La primera apuesta para el jugador compulsivo es como el primer trago para un alcohólico. Tarde o temprano, él o ella, regresará al mismo patrón de comportamiento destructivo.
Una vez que la persona ha cruzado la línea invisible al juego sin control y de forma irresponsable, parece que nunca vuelve a recuperar el control. Después de abstenerse por unos meses, algunos de nuestros miembros han intentado experimentar, con pequeñas apuestas, siempre con resultados desastrosos. Inevitablemente, la antigua obsesión regresó.
Nuestra experiencia con Jugadores Anónimos parece apuntar a estas alternativas: jugar, arriesgando un deterioro progresivo, o no jugar y desarrollar una mejor manera de vivir.
12. ¿Significa esto, que ni siquiera puedo participar en una apuesta pequeña o en una apuesta de grupo de un evento deportivo en un campeonato mundial?
Significa exactamente eso. Se tiene que poner fin al juego en algún momento. Los miembros de Jugadores Anónimos se han dado cuenta que lo que hay que evitar es la primera apuesta que se hace, aún si la apuesta es tan insignificante como apostar por un café. Esto incluye jugar en Internet, bingo, comprar en la bolsa de valores, mercancías (Commodities) y acciones, comprar o jugar boletos de lotería, rifas, echar a la suerte con una moneda, deportes de fantasía o entrar en la banca de juego de la oficina
13. Yo sólo juego excesivamente de vez en cuando. ¿Tengo necesidad de Jugadores Anónimos?
Sí. Algunos jugadores compulsivos que se unieron a Jugadores Anónimos, nos han dicho que sólo jugaban de vez en cuando pero que, no obstante, los intervalos entre una y otra ocasión no eran períodos propicios para pensamientos constructivos. Los síntomas registrados durante esos periodos fueron: nerviosismo, irritabilidad, frustración, indecisión y un continuo deterioro en sus relaciones personales. Estas mismas personas a menudo han encontrado la respuesta y una guía en el programa de Jugadores Anónimos para la eliminación de los defectos de carácter y progresar moralmente en sus vidas.
